Durante todo un día decite cosas lindas.
También podés robarle el rouge a tu vecina y escribir las frases en el espejo del baño.
O pedirle a la IA que te arme una canción estilo motivacional coreana con todas las frases bonitas. Y te la ponés en loop. Y te automasajeas y te revolcás por el piso entre muñecos de peluche.
Pará, pará, pará…
No te sorprendas si tu mente subconsciente te mira con la cabeza inclinada, boquita de pato y ojitos parpadeando.
Esa parte tuya se tiene que enterar esto que te decís, y no solo eso, tiene que creérselo, tiene que comprarte la nueva narrativa.
Porque nuestra mente subconsciente tiene el mayor dominio de nuestros comportamientos y nuestros estados internos.
Hasta que esa parte no se entere, el nuevo libro de la sección Autoestima, no se imprime.
Un camino práctico que podría interesarte…
Narrativa, discurso interno, eso que nos decimos… creencias que tienen el poder de elevarnos o hundirnos.
Creencias que se pueden cambiar.
Especialmente las que tienen que ver con nuestra autoestima, porque son percepciones internas, generalmente basadas en malos entendidos.
Y se pueden reimprimir porque la mente subconsciente es flexible. Solo hay que encontrar cómo entrarle.
Una manera de entrarle es con los procesos de PSYCH-K®.
En las sesiones hacemos balances, que son ejercicios para comunicarnos con el subconsciente y darle la información que quieras, la que esté más alineada con lo que para vos significa amarte.
No importa si lo que te enseñaron de niño sobre el amor fue pura basura. Ya sabemos que hicieron lo que mejor les salió.
Aquí y ahora sabés muy bien lo que para vos puede ser la mejor manera de amarte a vos mismo.
Y si no lo sabés muy bien, lo conversamos y te ayudo a definirlo.
Las sesiones pueden ser online por videollamada o presenciales en la Ciudad de Buenos Aires.
Es una técnica simple y rápida de aplicar, y te recibe así como estés y en el momento que estés.
Cualquier persona la puede usar, no importa cuantos libros haya leído, ni cuantos retiros tenga en su historial.
Involucra al cuerpo, a las emociones, a la mente y a esa parte misteriosa.
Usa el test muscular para ir chequeando cada paso y que nada quede bajo la interpretación de nadie.
No hay que revolver el pasado, ni llorar, ni gritar, solo conversar sobre lo que querés que te suceda y aplicar los ejercicios.
Tiene su simpleza, pero si querés complejidad y profundidad, también la tiene.
No le decimos a nadie lo que tiene que hacer, ni cuantas sesiones tiene que tomar, ni nada. Poder personal puro y duro.
Y tiene un «campo» que me encanta.