La lista puede seguir, pero ya quedó claro ¿no? objetivos, hábitos, cambios, desafíos.
Si algo de esto te suena familiar, lo que tengo para proponerte podría ser lo que te falta para aflojar el pie del freno.
Si sos de los que, cuando querés lograr algo, te ponés y lo lográs, esto no te va a servir.
Si sos de los que esperan que con un toquecito en el tercer ojo, se materialicen todos tus pedidos, mucho menos.
Nada de shows de motivación para que corras por tus sueños. No es mi estilo.
Ni tutoriales para hacer eso que ya sabés como se hace, pero que todavía no hacés.
Te cuento algo cortito.
Un estudio concluyó que hablar en público es considerado el miedo número uno de la persona promedio.
Y el número dos es el miedo a la muerte.
Leés bien, el número dos el miedo a la muerte y el número uno hablar en público.
Esto significa que, una persona promedio que asiste a un funeral preferiría estar dentro del cajón antes que dar el discurso.
Gracias Seinfeld por el chiste.
Nunca di un discurso en un funeral, pero sí en un teatro y otros lugares también.
Si solo me hubiese enfocado en aprender la técnica de la oratoria, todavía me temblaría la voz, me olvidaría lo que voy a decir y estaría buscando un cajón para meterme.
Para lograrlo tuve que reducir mi sistema interno que se resistía a cambiar.
Ese sistema que los psicólogos e investigadores Robert Kegan y Lisa Lahey llaman…
Lo que te propongo es una clase donde te desgloso este modelo para lograr objetivos.
Se trata de sacarle una radiografía a tu sistema de Inmunidad al Cambio, luego reducirlo, y así te acercás al objetivo.
En la clase te explico el modelo para que apenas termines de verla, empieces a aplicarlo. O cuando quieras.
No es solo un modelo para lograr objetivos, también te hace tomar consciencia de todo lo que puede haber detrás de cada objetivo estancado.
Me atrevo a decir que genera un efecto de autoconocimiento del bueno.